Mito fundacional

Por si fuera poco tener los 2 nombres femeninos más comunes del mundo, la posibilidad de apodos o nombres de cariño y sus combinaciones son infinitas y a la vez más comunes todavía. Puedo presumir que cada grupo de personas que conozco me llama casi de manera distinta. Siempre ha sido así. Hasta hace una semana, me parecía raro que en la editorial donde llevo trabajando unos meses nadie hubiera ideado algo. Unos días atrás me dijo uno de los programadores que yo era Anita Verde. Al preguntarle por qué, me dijo con su simpático humor y creatividad de buen programador: Es que hay muchas Anas: la jefa, la otra Ana María y tú. Tú debes ser Ana Verde. ¿Recuerdas el juego de Mario Bros? Todo el mundo conocía a Luigi como Mario Verde porque se parecían y nadie sabía su nombre. Me encantó.